El contexto social e histórico es un elemento primordial a la hora de escribir una obra, siempre influye de forma directa. Incluso, en algunas ocasiones, este contexto es el principal propulsor para llevar a cabo la escritura de esta.
En la literatura hemos visto a autores denunciando injusticias. Desde la antigüedad con Eurípides y su revolucionaria Antígona revindicando los derechos y valores de la mujer en contraposición a la guerra, hasta Eloy Moreno con su famosa y contemporánea novela Invisible, en la que critica el acoso escolar. Pasando también por el Lazarillo, donde el protagonista critica la desigualdad social de la época y el maltrato que sufre por sus amos altamente egoístas.
La crítica social mediante la literatura se ve acentuada en la Edad Moderna. La llegada de la imprenta supone una mayor información del ciudadano sobre su sociedad y país y, como dijo el célebre filósofo, político, abogado y escritor Francis Bacon "la información es poder".
En estos años ocurrió algo que nunca antes había pasado: se puso a debates de todos, incluso de aquellos de baja extracción social, asuntos tratados siempre por unos pocos, como la economía o la política. Ahora la clase obrera también era partícipe de esa libertad de opinión y debate. Esto dio como resultado obras literarias altamente revolucionarias, al fin y al cabo, El manifiesto comunista de Karl Marx y Friedrich Engels publicado en 1848 es un ensayo, por lo tanto, nunca dejó de ser una obra literaria. Con carácter político, económico y social, pero una obra literaria.
Personalmente he decidido centrarme en uno de los escritores más lúcidos del siglo XX, George Orwell.
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